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Academia

Volumen 16: Número 1
Septiembre 2002

Carta del Director

Carta del Director

Amigas y amigos del College Board:



Para los que trabajamos en la Oficina de Puerto Rico y América Latina del College Board el año académico ha comenzado con una gran pena. Lamento tener que comunicarles que el Profesor Adolfo Fortier Ortiz, fundador de esta oficina y su Director Ejecutivo desde el 1963 hasta su retiro en 1989, falleció el 30 de julio, a los setenta y nueve años de edad.

En el artículo principal de este número de Academia reseño ampliamente las contribuciones de Adolfo Fortier a la educación en Puerto Rico y América Latina.  En esta Carta a ustedes deseo destacar la labor de Adolfo desde una perspectiva más personal.

Fortier fue un devoto de los principios de la disciplina en la que se formó profesionalmente: la   administración pública.  La buena administración requería metas realistas, estrategias bien pensadas, recursos humanos de primera calidad, procedimientos sistemáticos claramente establecidos y buen juicio para que el sistema administrativo no avasallara a la persona individual.  

Al organizar el College Board en Puerto Rico, Fortier puso en práctica estos principios.  Con la colaboración del psicólogo Jorge Dieppa, creó un sistema de exámenes para la evaluación y admisión universitaria que fue pionero en países de habla hispana.  Fortier adaptó la filosofía y la metodología del College Board de los Estados Unidos a la realidad nuestra. Decidió no traducir el "Scholastic Aptitude Test" (SAT) que se ofrecía allá, sino desarrollar un exámen similar en nuestra lengua, con comités de examinadores constituidos por educadores universitarios de Puerto Rico y América Latina para que fuera cónsono con la cultura de nuestros países. Desarrolló un proceso de administración controlado para que todos los examinados tuviesen la misma oportunidad, garantizar la seguridad y objetividad del proceso y maximizar la confiabilidad de los resultados.  Como se reseña en otro artículo de esta edición, la Oficina de Puerto Rico bajo su dirección pasó de un experimento de tres años a una división permanente del College Board que pronto desarrolló una gama de programas adicionales para contribuir a fortalecer la calidad de la educación.

Cuando llegó el momento de su retiro, Adolfo organizó una transición cuidadosa para darle continuidad a la obra.  Luego que decidió quién en su opinión podía ser su sucesor, fue invitándolo a participar en trabajos de la oficina como voluntario para observarlo y corroborar su juicio inicial.  Cuando le ofreció la posición le advirtió que se quedaría un año más en la dirección para apoyarlo.  Durante ese año fue poco a poco entregando sus funciones y ya en los últimos meses dejó de venir regularmente a la oficina.  Tuve la enorme suerte de que Fortier me seleccionara para continuar su trabajo. Ese primer año en el College Board, con mis cincuenta y cinco años, mi doctorado y mis treinta años de experiencia en la Universidad de Puerto Rico, fue un año de intenso aprendizaje al lado de Adolfo.  En los catorce años subsiguientes siempre pude contar con su apoyo, sus sabios consejos y su asesoría.  Y sobre todo, pude contar con su amistad.  

En esta casa, todos le estamos agradecidos por habernos dejado una institución que cuenta con el respeto y la confianza de la comunidad educativa.



Cordialmente,
Manuel Maldonado Rivera
Director Ejecutivo